La Reina de la Salsa cumpliría hoy un siglo. Su voz, su energía y su legado siguen marcando la historia de la música latina y el espíritu de quienes creen que “la vida es un carnaval”.
El 21 de octubre de 1925, nacía en La Habana Celia Caridad Cruz y Alfonso, la mujer que llevaría la bandera del son cubano por todo el mundo. Hija de un ferroviario y una ama de casa, Celia soñaba con ser maestra, pero su destino estaba en los escenarios. A los 25 años se convirtió en la voz de La Sonora Matancera, agrupación con la que grabó clásicos como Burundanga, El yerbero moderno y Tu voz.
En 1960, durante una gira en México, decidió no volver a Cuba, tras el ascenso del régimen de Fidel Castro. El exilio marcó su vida, pero no apagó su alegría. “Por si acaso no regreso”, cantó años después, con la nostalgia de una patria perdida y el alma encendida por la música.
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Su carrera dio un nuevo salto junto a la Fania All Stars, donde compartió escenario con Willie Colón, Rubén Blades y Héctor Lavoe. Fue la única mujer del grupo y la primera voz femenina en alcanzar ese nivel en la salsa. De esa etapa nacieron himnos como Bemba colorá, Guantanamera y Usted abusó, además de inolvidables colaboraciones con Johnny Pacheco y Tito Puente.
En los 90, conquistó nuevas generaciones con La vida es un carnaval, una canción que condensó su filosofía: “Ríe, llora, que a cada cual le llega su hora”. Su voz también cruzó géneros, desde el bolero Te busco hasta el ska argentino con Vasos vacíos, junto a Los Fabulosos Cadillacs. Y en 2001 sorprendió con La negra tiene tumbao, adelantándose a la fusión entre salsa y reguetón.
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Celia Cruz falleció el 16 de julio de 2003, a los 77 años, en Nueva Jersey. Su cuerpo fue despedido entre flores, banderas y lágrimas en Miami y Nueva York, donde descansa junto a su inseparable amor, Pedro Knight.
Su legado va más allá de la música: rompió barreras de género y raza, y convirtió su historia en un símbolo de resistencia y alegría. Con cada “¡Azúcar!”, Celia nos enseñó que el ritmo también es una forma de vivir.
Fuente: Rolling Stone.


