La Torre Eiffel permaneció cerrada este lunes debido a una huelga de su personal, que denunció haber recibido instrucciones para apartar a las trabajadoras durante la visita de una delegación religiosa hindú realizada el sábado.
Según los empleados, algunas mujeres fueron obligadas a abandonar sus puestos y trasladarse a otras áreas, mientras que en determinados sectores fueron reemplazadas por hombres. También se les habría indicado que no circularan por determinadas zonas durante la presencia de la delegación.
La visita coincidió con una procesión cultural organizada por el movimiento espiritual BAPS por el río Sena, luego de la inauguración de su primer templo de arquitectura tradicional en Francia. La organización mantiene vínculos con el partido nacionalista hindú que lidera el primer ministro Narendra Modi.
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La empresa SETE, responsable de la explotación turística del monumento, reconoció que la delegación había solicitado limitar las “interacciones con mujeres”. La compañía admitió que esas condiciones “no deberían haber sido aceptadas” y que resultaban incompatibles con sus valores y con los principios de igualdad y neutralidad.
La situación generó una fuerte reacción política y sindical. La CGT respaldó la protesta de los trabajadores, mientras que el alcalde de París, Emmanuel Grégoire, calificó lo ocurrido como “completamente inaceptable” y anunció una investigación oficial para determinar cómo se permitió la aplicación de esas condiciones.
También se pronunciaron la ministra de Igualdad, Aurore Bergé, y dirigentes políticos como Marine Le Pen y Gabriel Attal. SETE pidió disculpas al personal y a los visitantes afectados, prometió reembolsar las entradas no utilizadas y aseguró que reforzará sus procedimientos para impedir que vuelva a ocurrir una situación similar.


