Investigadores de Rosario desarrollan biotecnología y modelos digitales para monitorear contaminantes y mejorar el acceso al recurso vital.
En el marco del Día Mundial del Agua, diversos equipos del CONICET en Rosario han puesto en relieve investigaciones de vanguardia que buscan proteger este recurso. A través del IBR, el ISHIR y el CIFASIS, la ciencia aplicada aborda desde la detección de metales tóxicos hasta la planificación territorial de las cuencas.
Una de las innovaciones más destacadas proviene del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), donde desarrollan biosensores bacterianos. Estos microorganismos modificados emiten fluorescencia al detectar metales pesados, funcionando como una alerta biológica que identifica no solo la presencia del contaminante, sino su peligrosidad real para los seres vivos.
Complementariamente, otra línea de investigación utiliza bacterias para la biorremediación. Estos microorganismos son capaces de oxidar metales disueltos, como el manganeso, transformándolos en partículas sólidas. Este proceso natural facilita que los contaminantes sean retenidos por filtros, permitiendo un tratamiento del agua mucho más sustentable y económico.
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El gran reto actual para estos científicos es el «escalado», es decir, trasladar los éxitos del laboratorio a escenarios reales. El objetivo final es consolidar dispositivos portátiles que puedan ser utilizados en territorio por municipios o entes sanitarios para monitorear la calidad del agua de forma inmediata y precisa.
Desde una perspectiva social, el instituto ISHIR analiza cómo la ocupación del suelo influye en las inundaciones y el acceso a servicios. La investigación histórica demuestra que las catástrofes hídricas no son solo eventos naturales, sino el resultado de decisiones humanas y falta de planificación urbana en zonas de riesgo.
Por su parte, el CIFASIS aporta herramientas de alta tecnología mediante el uso de inteligencia artificial y modelos matemáticos. Estos sistemas permiten simular cómo se mueve el agua en el suelo y cómo afectan los cambios climáticos a la producción agrícola y a las napas subterráneas en la región pampeana.
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Estas simulaciones computacionales son fundamentales para la toma de decisiones en políticas públicas. Al procesar grandes volúmenes de datos de sensores remotos, los científicos pueden predecir escenarios futuros y prevenir crisis hídricas o de contaminación en las zonas productivas más importantes de la provincia.
La articulación entre biólogos, historiadores e ingenieros permite una visión integral del agua. No se trata solo de un compuesto químico, sino de un elemento atravesado por la infraestructura, la salud y la desigualdad territorial, donde la ciencia actúa como un puente hacia soluciones concretas.
Finalmente, el trabajo de estos equipos subraya la importancia de la inversión en ciencia soberana. Contar con tecnología propia para limpiar arroyos o detectar toxinas brinda a las comunidades locales herramientas autónomas para defender su medio ambiente y garantizar el derecho humano al agua segura.
En este Día Mundial del Agua, el mensaje de la comunidad científica es claro: la preservación del recurso requiere un compromiso que combine la innovación biotecnológica con una planificación urbana responsable. La ciencia argentina demuestra, una vez más, su capacidad para transformar el conocimiento en bienestar social.
Fuente y foto: Conicet.



