Un equipo del CONICET logró demostrar que un detector instalado en la Antártida puede aportar datos clave sobre cambios atmosféricos en zonas críticas del planeta.
Un grupo de investigadores del CONICET, junto a especialistas de la UBA y el Instituto Antártico Argentino, desarrolló un estudio que abre nuevas posibilidades en el análisis del clima. Utilizando un detector de rayos cósmicos, lograron monitorear variables atmosféricas desde la Antártida.
El trabajo se centra en el dispositivo Neurus, instalado en la Base Antártica Conjunta Marambio, que originalmente fue diseñado para estudiar partículas provenientes del espacio. Sin embargo, los investigadores comprobaron que también puede aportar información valiosa sobre la atmósfera terrestre.
Los rayos cósmicos son partículas subatómicas que viajan a velocidades cercanas a la luz y al impactar contra la atmósfera generan una “lluvia” de partículas secundarias. Estas pueden ser detectadas en la superficie, permitiendo analizar distintos fenómenos físicos.
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Según explicó el investigador Sergio Dasso, “observamos una fuerte correlación entre los niveles de rayos cósmicos y la presión atmosférica a unos 15 km de altitud”. Este hallazgo permitió desarrollar un modelo para estimar variables atmosféricas desde mediciones realizadas a nivel del suelo.
El detector funciona mediante un tanque de agua ultrapura que registra destellos de luz generados por las partículas, conocidos como radiación Cherenkov. Gracias a esta tecnología, Neurus puede captar unas 600 mil partículas por hora y generar grandes volúmenes de datos.
El proyecto también cuenta con otro nodo en la Base San Martín, lo que permite comparar mediciones en distintos puntos de la región antártica. Esta red forma parte de una iniciativa internacional que busca estudiar la radiación cósmica en toda América Latina.
Los científicos destacan que este avance posiciona a la Argentina en un lugar relevante dentro de la investigación científica global. Además, abre la puerta a nuevas herramientas para comprender mejor los cambios climáticos y la dinámica de la atmósfera en regiones clave del planeta.
Fuente y foto: CONICET.


