Una investigación científica reveló que los alerces más antiguos del planeta albergan cientos de especies de hongos subterráneos clave para el equilibrio de los bosques.
Un estudio realizado en la Cordillera Costera del sur de Chile reveló que bajo algunos de los árboles más antiguos de la Tierra existe una biodiversidad fúngica inesperada. La investigación analizó ejemplares de Fitzroya cupressoides, conocidos como alerces, que pueden superar los 2.400 años de antigüedad.
El trabajo científico, publicado en la revista Biodiversity and Conservation, detectó que cada uno de estos árboles puede albergar cientos de especies de hongos que viven en el suelo que rodea sus raíces, muchas de ellas aún desconocidas para la ciencia.
Los investigadores identificaron al menos 361 tipos distintos de hongos subterráneos. Según los resultados, los árboles más grandes y antiguos concentran mayor diversidad fúngica, mientras que los suelos con altos niveles de fósforo presentan menor variedad biológica.
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Estos microorganismos cumplen un rol clave en el ecosistema. Los hongos ayudan a almacenar carbono, regulan el ciclo de nutrientes y contribuyen a mantener la productividad y la salud del bosque templado lluvioso.
Para identificar esta diversidad, los científicos compararon distintas bases de datos genéticas y determinaron que la plataforma EUCARYOME permite detectar más especies que las herramientas tradicionales de análisis de ADN.
Los especialistas también advirtieron que el alerce está catalogado como especie en peligro de extinción. La pérdida de su hábitat, la expansión de infraestructuras y el aumento de incendios forestales vinculados al cambio climático amenazan tanto a estos árboles como a la compleja vida subterránea que depende de ellos.
Con información de TN.


