La justicia colombiana condenó a siete exdirectivos de la multinacional Chiquita Brands por financiar grupos paramilitares en la región de Urabá. Se trata de un fallo histórico que marca un precedente judicial tras 17 años de proceso.
La sentencia responsabiliza penalmente a los ejecutivos, quienes operaban a través de Panadex, una empresa subsidiaria de Chiquita. “Se demuestra que entregaban tres centavos de dólar por cada caja exportada en Colombia a los grupos paramilitares”, afirmó el abogado Gerardo Vega Medina, de la Fundación Forjando Futuros.
El proceso judicial comenzó en 2005, cuando un testigo denunció ante las autoridades los pagos de la bananera a grupos armados ilegales. En 2007, Chiquita ya había sido multada en EE. UU., pero esta es la primera vez que se impone una condena penal a sus directivos.
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Según el fallo, los pagos no fueron producto de coacción, sino que constituyeron una decisión voluntaria y sostenida. El objetivo, según los jueces, era contrarrestar luchas sociales y la actividad sindical en zonas de conflicto.
La condena incluye once años de prisión para cada acusado y una multa conjunta de aproximadamente 3,5 millones de dólares. El dictamen representa un hito en la lucha contra la impunidad corporativa en contextos de violencia armada.
“El fallo marca un límite para el comportamiento de las empresas también en Colombia”, sostuvo Vega. La decisión cierra un capítulo de complicidad empresarial con el paramilitarismo y fortalece el derecho de las víctimas a la verdad y la justicia.
Fuente: RFI.


