Los principales candidatos cerraron sus campañas con propuestas contrapuestas sobre el futuro del país, en un escenario atravesado por la violencia y la incertidumbre política.
La campaña presidencial de Colombia llegó a su fin con actos multitudinarios en distintas ciudades y un electorado dividido entre modelos políticos opuestos. Los comicios del próximo 31 de mayo definirán quién sucederá al actual mandatario, Gustavo Petro, cuyo espacio busca mantenerse en el poder por un nuevo período.
El candidato oficialista, Iván Cepeda, cerró su campaña con un fuerte mensaje orientado a profundizar las políticas sociales y ampliar la presencia estatal en sectores vulnerables. Su propuesta apunta a consolidar programas de asistencia y continuar parte de las iniciativas impulsadas durante la actual administración.
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Del otro lado, el postulante conservador Abelardo de la Espriella centró su discurso en la lucha contra el crimen organizado y el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad. La inseguridad se convirtió en uno de los temas dominantes de la campaña, en medio de un aumento de la violencia atribuida a grupos armados ilegales y organizaciones vinculadas al narcotráfico.
También tuvo protagonismo Paloma Valencia, referente de la oposición que propone una estrategia de mayor firmeza frente a las estructuras criminales. La dirigente busca captar el voto de quienes reclaman cambios en la política de negociación con grupos armados implementada durante los últimos años.
Las encuestas anticipan una elección competitiva y con altas probabilidades de una segunda vuelta. En ese contexto, la seguridad, la economía y el papel del Estado aparecen como los ejes centrales de una contienda que podría redefinir el rumbo político de Colombia para los próximos años.
Con información de RFI.


