Imagen: Tan4ik18/Pond5 Images/IMAGO
Desde sesos de búfalo crudos hasta leche sin pasteurizar, una corriente que desconfía de la ciencia y la medicina convencional crece en redes. La “nutrición oscura” promete salud, pero los especialistas advierten riesgos reales.
En las redes sociales crece una corriente que desafía el consenso científico en nutrición: la “nutrición oscura”, un universo de dietas carnívoras, crudívoras y bajas en toxinas que comparten el recelo hacia la medicina convencional y la industria alimentaria. Sus protagonistas van desde influencers que comen principalmente carne hasta personas que consumen sesos de búfalo crudos o leche sin pasteurizar.
Kelly Pi, ingeniera eléctrica de 30 años, es uno de los casos más llamativos. Después de años con migrañas crónicas y convulsiones que la medicación no aliviaba, encontró en la dieta de alimentos crudos su solución personal. Hoy viaja a granjas amish en Pensilvania para abastecerse de carne y lácteos sin pasteurizar, y lleva vísceras en el bolso. “Es mucho más preocupante consumir productos procesados”, dice.
MIRÁ TAMBIÉN: Demandan a Anthropic por usar música de Elvis sin licencia
La ciencia tiene una respuesta clara: la dieta carnívora puede generar déficit de fibra, vitamina C y ácido fólico, elevar el colesterol LDL y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cálculos renales y osteoporosis. La leche cruda, otro símbolo del movimiento, causó más de 100 enfermos y 11 hospitalizados en verano de 2026 en EE.UU., según NPR.
Sin embargo, los especialistas reconocen que el fenómeno tiene una lógica. Como explica la nutricionista Emma Beckett, la dieta carnívora funciona como una dieta de eliminación extrema: al suprimir tantos alimentos, es posible que alguien deje de consumir uno que le causaba molestias. El problema es que sentirse bien no garantiza estar sano. Y cuando la salud se convierte en cuestión de fe, el influencer que promete certezas puede tener más autoridad que el científico que reconoce las dudas.
Con información de DW.


