En abril, la inflación en Argentina fue del 2,8%, lo que representa una desaceleración respecto a marzo, pero aún supera los incrementos registrados en los ingresos mínimos de los argentinos. Según datos oficiales, los salarios mínimos y las jubilaciones perdieron contra la inflación, agravando la pérdida del poder adquisitivo en los sectores más vulnerables.
El salario mínimo vital y móvil (SMVM) se fijó en $296.832 para abril, mientras que el haber jubilatorio mínimo quedó en $190.141, tras el último aumento. Ambos montos resultan insuficientes para acompañar el ritmo de los precios, que acumularon una suba del 11,6% en el primer cuatrimestre del año.
El informe del INDEC reveló que los rubros que más incidieron en el incremento del índice general fueron vivienda, agua, electricidad y otros combustibles, seguidos por salud y educación. Esto golpea con mayor fuerza a jubilados y trabajadores de ingresos bajos, que destinan gran parte de sus ingresos a cubrir estos gastos esenciales.
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En términos reales, el salario mínimo cayó nuevamente. Según cálculos privados, dos salarios mínimos sólo cubren unos ocho días de gastos básicos de una familia tipo, evidenciando el desfase entre los ingresos formales mínimos y el costo de vida.
Desde distintos sectores reclaman una actualización urgente del salario mínimo y las jubilaciones, para evitar una mayor precarización social. El gobierno, por su parte, analiza incluir estos ajustes dentro de la reforma fiscal prometida para fin de año.
Fuente: Perfil.


