Paul D., el hombre que arrolló a una multitud el pasado 26 de mayo en Liverpool, fue condenado a 21 años y seis meses de prisión por el Tribunal Penal de la ciudad. Durante el suceso, 134 personas resultaron heridas en medio de la celebración del decimonoveno título de liga inglesa del Liverpool FC.
El juez Andrew Menary destacó la peligrosidad del acto: “Perdió el control en un arrebato de ira, decidido a abrirse paso a través de la multitud, fueran cuales fueran las consecuencias. Utilizó su vehículo como un arma extremadamente peligrosa”. El magistrado calificó las acciones como deliberadas y motivadas por la frustración, descartando inicialmente que el conductor estuviera bajo influencia de alcohol.
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El fiscal Paul Greaney enfatizó que el acusado “utilizó su vehículo como un arma” y subrayó la persistencia de sus actos: “Tuvo repetidas oportunidades de detenerse, pero optó por continuar a pesar de ello”. Las víctimas relataron las lesiones sufridas y el impacto emocional, incluyendo pesadillas y secuelas físicas tras el incidente.
Paul D., de 54 años, lloró durante la lectura de la sentencia mientras se leían las declaraciones de las víctimas. El juez mencionó que el acusado tenía antecedentes penales entre los 18 y 22 años, pero que no reincidió desde entonces, razón por la cual la condena no fue mayor.
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El caso conmocionó a Liverpool y reavivó el debate sobre la seguridad en eventos masivos y la necesidad de medidas preventivas para proteger a los asistentes durante celebraciones públicas, especialmente en contextos deportivos de alta concurrencia.
Fuente: DW.


