La experiencia vitivinícola puede complicarse con un corcho roto, pero con habilidad, no hay problema insuperable. Te enseñamos cómo enfrentar este desafío inesperado.
Ante un corcho dañado, existen dos opciones principales: retirar el corcho roto con un sacacorchos de láminas o empujarlo hacia abajo. Cada método tiene sus ventajas.
Si el corcho cae en la botella, aún puedes disfrutar del vino. Vierte con cuidado y usa una cucharilla para retirar los fragmentos. O, para una solución más sofisticada, emplea un decantador y un aireador con filtro.
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En caso de que el corcho se rompa, tienes tres posibilidades: usar un sacacorchos, un cuchillo o calentar el corcho con agua. Con paciencia y habilidad, superarás cualquier obstáculo en tu camino hacia el vino.
Fuente: Guarda14


