La proteína se convirtió en uno de los nutrientes más promocionados de los últimos años. Desde yogures hasta snacks y postres, cada vez más productos destacan en sus etiquetas ser “altos en proteína”, impulsando la idea de que consumir más es automáticamente sinónimo de salud.
Sin embargo, distintos especialistas advierten que la discusión es mucho más compleja y depende de factores como la edad, la actividad física, el estado de salud y los objetivos personales de cada persona.
La obsesión actual por las proteínas nació principalmente a partir de estudios vinculados al crecimiento muscular. Investigaciones realizadas por autores como Stuart Phillips o Luc van Loon sugieren que una ingesta cercana a 1,6 gramos de proteína por kilo de peso corporal puede favorecer el desarrollo muscular en personas físicamente activas.
Sin embargo, la recomendación general para la población promedio sigue rondando los 0,8 gramos por kilo de peso corporal, aunque esa cifra puede variar según diferentes condiciones.
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Por ejemplo, las personas mayores suelen necesitar más proteínas debido a la pérdida de masa muscular y a una menor capacidad del cuerpo para utilizar aminoácidos. También quienes entrenan intensamente, atraviesan enfermedades o se encuentran en déficit calórico pueden requerir un consumo superior.
Aun así, los expertos remarcan que proteína no siempre significa “saludable”. Muchos alimentos ultraprocesados utilizan ese argumento como estrategia de marketing, aunque también contengan grandes cantidades de azúcar, grasas o aditivos.
Los especialistas también destacan que la calidad de las proteínas importa tanto como la cantidad. No genera el mismo impacto en la salud obtener proteínas de alimentos frescos como huevos, pescado o legumbres, que hacerlo a través de embutidos o productos ultraprocesados.
Además, las proteínas ayudan a aumentar la sensación de saciedad y pueden ser útiles en planes de descenso de peso, ya que permiten controlar mejor el apetito.
Sin embargo, los investigadores coinciden en que no existe un alimento milagroso. Dormir bien, hacer actividad física y mantener una alimentación equilibrada continúan siendo factores mucho más importantes para la salud general que simplemente consumir más proteína.
Con información de Wired / Imagen: Stefan Malloch


