Giovanni Benavídez acaba de cumplir cinco meses y continúa internado en la clínica Vélez Sársfield de Córdoba. Desde el nacimiento, su vida estuvo marcada por complicaciones derivadas del uso de fentanilo contaminado, un caso que ya dejó 96 muertos en el país. Conectado a oxígeno y alimentado por un botón gástrico, su recuperación es lenta y compleja.
Sus padres, Sol Basualdo y Darío, relataron que atraviesan una situación insostenible. “Necesitamos ayuda para poder acompañarlo, porque llevamos cinco meses sin trabajar y estamos solos”, expresó la madre, quien dejó sus redes sociales para recibir colaboración. El padre denunció además que en todo este tiempo no recibieron asistencia oficial.
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La pesadilla comenzó apenas dos horas después del nacimiento, cuando el bebé fue intubado y sedado con fentanilo. Luego se supo que el lote estaba adulterado y vinculado a la muerte de decenas de pacientes. Aunque los médicos cambiaron el tratamiento, Giovanni ya había sufrido secuelas graves.
En septiembre, el pequeño atravesó una cirugía mayor que le permitió cierta estabilización, aunque todavía depende del respirador y no puede alimentarse de manera natural. A esto se sumó una infección por Klebsiella, una bacteria multirresistente, que la familia atribuye directamente al fármaco adulterado.
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La causa judicial avanza en la Justicia Federal. El juez Ernesto Kreplak procesó a 13 imputados, entre ellos a Ariel García Furfaro, dueño de los laboratorios que fabricaron el fentanilo contaminado. Se lo acusa de adulteración de sustancias medicinales y enfrenta un embargo millonario, mientras las familias de las víctimas reclaman justicia y asistencia concreta.
Fuente:TN.


