El cortisol, conocido como la “hormona del estrés”, es producido por las glándulas suprarrenales y cumple un rol clave en el organismo. Su exceso o déficit puede derivar en enfermedades graves como el síndrome de Cushing o la enfermedad de Addison.
Expertos endocrinólogos explican que el cortisol sigue un ritmo circadiano: alcanza su pico por la mañana y disminuye hacia la noche. Cuando este patrón se altera, pueden aparecer problemas como aumento de peso, hipertensión, insomnio o depresión.
En los últimos años surgieron los llamados “cocteles de cortisol”, bebidas con jugos, minerales y colágeno que prometen regular esta hormona. Sin embargo, los especialistas advierten que no existen pruebas de su eficacia. “Una sola bebida no puede modificar los niveles de cortisol”, remarcan.
MIRÁ TAMBIÉN | Investigadores estudian una etapa clave en la vida de las aves rapaces
La regulación del cortisol depende principalmente del estilo de vida. Mantener una alimentación equilibrada, evitar comer muy tarde, reducir el estrés, dormir bien y realizar actividad física moderada en horarios adecuados son las claves para mantener su producción estable.
Los médicos recomiendan estar atentos a señales como acumulación de grasa en el abdomen y la cara, debilidad muscular, fragilidad en la piel y alteraciones del sueño. En esos casos, es importante consultar a un especialista, ya que una sola medición de cortisol no basta para determinar si existe un desajuste.
Con información de WIRED.


