La incorporación de la inteligencia artificial en la vida cotidiana está modificando no solo los hábitos laborales y tecnológicos, sino también el modo en que las personas se vinculan afectiva y sexualmente. Un reciente relevamiento de la plataforma Gleeden señala que esta tecnología ya ocupa un lugar emocional relevante, al punto de ser percibida como un “tercero invisible” dentro de la pareja.
Según el estudio, el 70% de los consultados considera que la IA puede generar frialdad, conflictos y hasta rupturas. Aunque este tipo de interacción se normaliza cada vez más, persiste un fuerte componente de secreto: el 55% asegura que nunca admitiría ante su pareja que mantiene conversaciones íntimas o frecuentes con una inteligencia artificial. Además, el 40% afirma que este vínculo puede interpretarse como una forma de infidelidad.
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Para Flavia Dos Santos, psicóloga y sexóloga vinculada a la investigación, el atractivo de estas herramientas radica en su disponibilidad permanente, la ausencia de juicio y la promesa de respuestas inmediatas. Esa condición de “confidente ideal”, señala, invita a abrirse sin temor al rechazo, pero también crea dinámicas que no contribuyen al desarrollo de vínculos reales ni al crecimiento personal. “La IA valida sin límites y no ofrece desafíos. Eso puede resultar agradable, pero es riesgoso”, advirtió.
La tendencia también muestra un avance en el plano sexual. El 19% de los encuestados admitió haber utilizado IA con fines eróticos, ya sea de forma frecuente, esporádica o por simple curiosidad. El 29% considera posible construir su “pareja ideal” a partir de algoritmos. Los principales factores de atracción son la disponibilidad absoluta, la personalización, la ausencia de conflictos y la complacencia permanente.
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Más allá del erotismo, especialistas sostienen que el desafío es emocional. La IA comienza a ocupar un espacio que antes pertenecía exclusivamente al vínculo humano. Dos Santos advierte que este tipo de interacción puede convertirse en un competidor directo dentro de la pareja. Sin embargo, el 73% de los participantes cree que, pese a su avance, la tecnología nunca podrá reemplazar la experiencia real de conocer a alguien en persona.
Fuente: Infobae.


