A pesar de su creciente popularidad, el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) enfrenta fuertes presiones para ser ilegalizado, tras ser catalogado como extremista por la inteligencia alemana.
La Oficina Federal para la Protección de la Constitución clasificó al partido como una amenaza para la democracia, permitiendo su vigilancia. Esta decisión reactivó el debate sobre su posible prohibición legal en el país.
El Partido Socialdemócrata votó por unanimidad iniciar el proceso para ilegalizarlo. Sin embargo, el camino jurídico es complejo: el Tribunal Constitucional debe demostrar que la AfD es beligerante y representa un riesgo real para el orden democrático.
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El partido obtuvo un 20,8 % de votos en las últimas elecciones y cuenta con apoyo internacional, incluso del expresidente estadounidense Donald Trump y Elon Musk. Esto alimenta la polémica sobre si una prohibición podría aumentar su popularidad.
Si el tribunal decide disolver el partido, sus 152 escaños en el Bundestag y sus cargos en el Parlamento Europeo quedarían vacantes, generando un reacomodamiento político. Solo dos partidos fueron prohibidos en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial.
Manifestaciones masivas ya se han realizado para exigir su ilegalización. Aun así, parte del Gobierno teme que una medida tan radical genere simpatía hacia la extrema derecha y fortalezca su narrativa de persecución.
Fuente: CNN.


