El precio de la lana ha disminuido, de 6 a 4 dólares por kilo, debido a la sobreoferta mundial generada por países como Australia. La carne de oveja se paga a 1.500 pesos el kilo, mientras producirla cuesta alrededor de 2.500 pesos.
La falta de un tipo de cambio competitivo, la inflación en insumos dolarizados y la competencia con el guanaco, sumados a la sequía persistente, complican aún más la situación del sector ovino. Miguel O’Byrne, del Instituto de Producción de la Ganadería de Santa Cruz, destaca que el 70% de la producción de la provincia depende del mercado internacional de la lana, el cual está en un parate.
«No hay pastos en Santa Cruz, continúa la sequía, no hay cambios en el clima. Hay dificultad para contar con forraje», señala O’Byrne. La falta de precio y la inmovilidad en el mercado internacional impactan negativamente en los productores locales.
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O’Byrne destaca el aumento de los guanacos en la región, compitiendo por los escasos pastos. El aprovechamiento de la carne de guanaco presenta desafíos logísticos y comerciales.
La sequía, con registros de recepción por debajo de lo normal, ha llevado a una reducción del 30% en los rodeos ovinos en los últimos años. O’Byrne alerta sobre el crecimiento descontrolado de los guanacos, amenazando con convertir a Santa Cruz en un desierto.
Fuente: Perfil


