A más de 1.300 kilómetros de Buenos Aires, este sitio incaico en medio de las montañas de Catamarca se consolida como un destino ideal para viajeros ruteros, amantes de la historia y buscadores de paisajes únicos.
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Argentina nunca deja de sorprender y cada temporada son más los turistas que se animan a descubrirla kilómetro a kilómetro. Aunque las altas temperaturas de la primavera y el verano pueden ser agotadoras, los días largos y la luz extendida se convierten en aliados perfectos para quienes disfrutan de manejar durante horas, recorriendo rutas, cerros y valles del país.
Gran parte de los visitantes elige cada año las playas de la Costa Atlántica en Buenos Aires, Río Negro y Chubut. Sin embargo, destinos como Entre Ríos y la región mesopotámica —con sus playas de río y complejos termales— compiten con fuerza. A ese mapa diverso se suma un fenómeno en expansión: el turismo rutero, que atraviesa provincias sin destino fijo y revela un sinfín de rincones por descubrir. Entre ellos, sobresale una joya catamarqueña que despierta fascinación: El Shincal de Quimivil, conocido popularmente como el “Machu Picchu argentino”.
Ubicado en la localidad de Londres, a solo tres horas en auto de San Fernando del Valle de Catamarca, El Shincal de Quimivil es uno de los asentamientos incas más importantes de la Argentina. Construido entre 1471 y 1536, se erige sobre una antigua base natural en el valle de Hualfín, donde la arquitectura, el paisaje y la cosmovisión andina conviven en más de 30 hectáreas.
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El lugar conserva más de 100 estructuras de piedra, entre recintos ceremoniales, plazas, escalinatas y áreas administrativas que revelan la magnitud del Imperio incaico en territorio argentino. En 1997 fue declarado Patrimonio Histórico Nacional y desde entonces recibe a miles de visitantes por año.
Para quienes recorren el país en motorhome o disfrutan del viaje tanto como del destino, El Shincal aparece como una parada estratégica. Desde Buenos Aires son 1.317 kilómetros, un trayecto ideal para quienes viajan sin apuros y desean descubrir pueblos, rutas escénicas y paisajes de cuatro provincias antes de llegar.
Además del sitio arqueológico, el predio alberga el Museo del Shincal, que ofrece un recorrido contextual sobre la presencia inca en la región y la importancia cultural del complejo.
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El sitio está abierto todos los días, de lunes a domingo, y las visitas guiadas tienen una duración aproximada de una hora y media. Para coordinar la experiencia, los turistas pueden contactarse mediante la página de Facebook “El Shincal de Quimivil Londres”.
La experiencia combina historia, naturaleza y una inmersión profunda en el pasado prehispánico del noroeste argentino. Por eso, este verano se presenta como una alternativa perfecta para viajeros curiosos, turistas golondrina o amantes de la cultura que buscan evitar las multitudes tradicionales de la temporada alta.
Fuente y foto: Noticias Argentinas


