Aunque la inflación desaceleró en el último año, llenar el changuito sigue siendo un desafío para muchas familias argentinas. Un relevamiento de la consultora Analytica muestra que los precios de una canasta básica para una familia tipo varían significativamente según la provincia, con una diferencia que supera los $75.000 entre la más cara y la más barata.
En la Patagonia, Santa Cruz encabeza el ranking de costos, con un total de $769.319 durante julio. Chubut, Tierra del Fuego y Río Negro también se ubican entre las provincias más caras, reflejando el impacto de la logística y los mercados regionales en los precios de los alimentos. Por su parte, el Noreste argentino ofrece los valores más accesibles, con Misiones, Chaco y Formosa registrando los menores montos para llenar la misma canasta.
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El análisis de Analytica también destaca que la suba de precios no fue uniforme. Jujuy lideró el aumento mensual con un 3,9%, mientras que provincias como Misiones y Santa Cruz mostraron incrementos mucho más moderados, de 1% y 0,7% respectivamente. La combinación de altos precios iniciales con aumentos contenidos profundiza la brecha entre regiones.
Entre los productos que más subieron se encuentran el pan lactal y el azúcar, con incrementos de hasta 7,6% en algunas provincias. Por el contrario, algunos alimentos básicos como la lata de choclo y el dulce de leche registraron bajas puntuales en CABA, Chaco y Formosa, mostrando que no todos los productos siguen la misma tendencia inflacionaria.
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La metodología del informe se basó en comparar productos idénticos, marcas y presentaciones, lo que permite una foto precisa de los costos reales de abastecerse en cada provincia. El estudio evidencia que la inflación, combinada con diferencias logísticas y de mercado, genera desigualdad en el acceso a la mesa familiar a lo largo del país.
Fuente: Infobae.


