La historia de Karina y Eduardo demuestra que nunca es tarde para empezar de nuevo. Ambos superaban los 50 años cuando se conocieron en 2020 a través de redes sociales, en plena pandemia. En ese momento cada uno atravesaba situaciones personales complejas, pero una serie de mensajes diarios terminó generando una conexión inesperada que cambió sus vidas.
El vínculo comenzó cuando Karina atravesaba un momento difícil: su madre estaba internada y la angustia ocupaba gran parte de sus días. Eduardo empezó a escribirle para saber cómo estaba y con el paso del tiempo esas charlas se volvieron cada vez más largas. Ese acompañamiento constante fue el primer paso de una relación que, meses después, daría un giro inesperado.
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Tras meses de conversación decidieron verse por primera vez en una estación de servicio de Don Torcuato. La charla duró horas y en medio de ese encuentro surgió una frase que marcaría el futuro de ambos. Eduardo lanzó una propuesta tan simple como impulsiva: irse de viaje juntos. La idea quedó flotando durante un tiempo, pero con el correr de los meses comenzó a transformarse en un plan real.
En 2022 finalmente tomaron la decisión: compraron una camioneta, la acondicionaron de forma artesanal y partieron desde Olivos con un objetivo claro, probar otra forma de vivir. En el camino aprendieron a hacer artesanías y tatuajes temporales para financiar el viaje, recorriendo provincias del norte argentino y luego cruzando fronteras hacia Uruguay, Paraguay y Brasil.
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Hoy la pareja continúa su recorrido por el norte brasileño, vendiendo sus productos y viviendo sin un destino fijo. Aunque enfrentan desafíos cotidianos propios de la vida en la ruta, aseguran que encontraron algo que no esperaban: un amor que llegó en la adultez y la certeza de estar haciendo exactamente lo que desean.
Fuente: TN.


