Un deslizamiento de tierra en una mina de oro ilegal dejó 14 muertos y siete heridos en el departamento de Nariño, en el suroeste de Colombia. El accidente ocurrió en una zona de difícil acceso, controlada por grupos armados, donde los trabajadores desarrollan sus tareas bajo condiciones precarias de seguridad.
El secretario de Paz y Seguridad de Nariño, Álex González, confirmó el saldo de víctimas y señaló que las tareas de búsqueda de sobrevivientes finalizaron. Los equipos de rescate enfrentaron dificultades para llegar al lugar debido a las características del terreno y a la presencia de organizaciones criminales.
La minería ilegal representa una de las principales fuentes de financiamiento de los grupos armados que operan en la región fronteriza con Ecuador. Estas organizaciones también obtienen ingresos del narcotráfico y la extorsión, en un territorio marcado por la violencia y la disputa por los recursos naturales.
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Desde la Gobernación de Nariño advirtieron que muchas comunidades recurren a estas actividades por la falta de alternativas económicas. Según una fuente oficial citada por la agencia AFP, la minería artesanal perdió espacio frente a explotaciones de mayor escala que exponen a los trabajadores a condiciones de alto riesgo.
La extracción ilegal de oro también provoca daños ambientales, entre ellos la deforestación y la contaminación de los ríos con mercurio. Las autoridades locales señalaron que la rentabilidad de esta actividad puede superar ampliamente la de otros negocios ilícitos, lo que alimenta su expansión en la zona.
El accidente se produjo dos meses después de otro derrumbe minero en Nariño que dejó 13 muertos en agosto. La sucesión de tragedias vuelve a poner en evidencia los riesgos de la minería informal en áreas afectadas por la presencia de grupos armados y la falta de condiciones adecuadas de seguridad laboral.
Fuente: DW.
Imagen: Luis Acosta/AFP.


