Una metodología innovadora permite controlar con precisión la dosis del antibiótico Monensina en el alimento balanceado, clave para proteger la salud de las vacas y mejorar la producción de carne y leche.
El INTEC, un instituto del CONICET especializado en tecnología para la industria química, colabora con RockRiver Laboratory, un laboratorio agropecuario internacional, para asegurar que la dosis del antibiótico Monensina en el alimento balanceado sea la correcta. La Monensina es un aditivo común que se suministra a las vacas para prevenir problemas digestivos como la acidez y mejorar su rendimiento productivo, tanto en la producción de carne como de leche.
Sin embargo, la Monensina es una sustancia delicada porque la dosis letal está muy cerca de la dosis terapéutica. Esto significa que un pequeño error puede causar la muerte de los animales, con graves pérdidas económicas para los productores. Por eso, garantizar una medición exacta es fundamental.

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Lorena Rossini, científica del CONICET y especialista en cromatografía, explicó que la técnica utilizada es la cromatografía líquida de alta resolución (HPLC). Esta herramienta permite separar y medir con precisión la cantidad de Monensina en las muestras de alimento balanceado. A diferencia del análisis tradicional, que puede tardar hasta un mes en dar resultados, este método entrega resultados confiables en apenas uno a tres días.
El desarrollo surgió tras una consulta de Leandro Mohamad, responsable en Argentina de RockRiver Laboratory, quien buscaba acelerar los análisis para evitar demoras que podían afectar la producción. “Lo que hacemos es un trabajo detectivesco para garantizar que no haya sobredosificación y evitar muertes”, dijo Rossini.
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El nuevo método ya permitió esclarecer casos concretos, como la muerte de dos caballos de carrera en Misiones, descartando que la causa haya sido la contaminación del alimento. Además, RockRiver valora la colaboración con el INTEC, ya que ahora pueden ofrecer un servicio ágil y de alta calidad a la industria agropecuaria.
Por último, Rossini destacó que esta técnica no solo tiene impacto en el control de la Monensina, sino que abre la puerta a nuevos análisis con otros antibióticos, como la salinomicina, y a trabajos de investigación a largo plazo que beneficiarán al sector veterinario y agroindustrial durante años.
Fuente y fotos: CONICET.



