Kostensuchus atrox, un pariente extinto de los cocodrilos, dominaba ríos y llanuras de la Patagonia hace 70 millones de años, ampliando el conocimiento sobre los ecosistemas del Cretácico.
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Un equipo internacional de científicos de Argentina, Brasil y Japón, liderado por el paleontólogo Fernando Novas del Conicet, describió Kostensuchus atrox, un peirosáurido que habitó la región de Santa Cruz durante el Período Cretácico tardío. Este reptil, pariente extinto de los cocodrilos actuales, medía cerca de 3,5 metros y podía superar los 250 kilos, siendo un depredador de gran tamaño que competía con los dinosaurios carnívoros por el dominio de los ambientes acuáticos y terrestres.
El hallazgo se produjo en marzo de 2020, cerca de El Calafate, cuando Marcelo Isasi, técnico del Conicet, identificó un cráneo robusto, acompañado de huesos de extremidades y mandíbula. El estudio, publicado en la revista Plos One, revela que Kostensuchus atrox era un hipercarnívoro: su mandíbula fuerte y dientes cónicos permitían morder y desgarrar presas medianas y grandes, incluyendo dinosaurios jóvenes, tortugas y otros reptiles.
El nombre del género hace referencia al viento patagónico “Kosten” y al dios egipcio Souchos, mientras que la especie “atrox” significa feroz o áspero. El fósil, casi completo, es el primero de su tipo hallado en la región, permitiendo reconstruir su morfología y estrategias de caza.
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Los investigadores destacan que este reptil no solo se desplazaba en agua, sino que sus patas robustas le permitían moverse con eficacia en tierra firme, ampliando el panorama sobre la competencia entre depredadores del Cretácico patagónico. Kostensuchus atrox coexistía con dinosaurios herbívoros, aves primitivas, pequeños mamíferos y otros reptiles, lo que revela un ecosistema complejo y diverso.
A pesar del buen estado del fósil, persisten interrogantes sobre su comportamiento social, reproducción y estrategias de supervivencia. La investigación también plantea preguntas sobre las causas de su extinción, que coincide con la desaparición masiva de fauna a nivel global hace 65 millones de años, probablemente asociada a un impacto de meteorito en el golfo de México.
El descubrimiento de Kostensuchus atrox redefine la visión del ecosistema cretácico de la Patagonia y evidencia la coexistencia de grandes depredadores no dinosaurianos, aportando información clave sobre la evolución y diversidad de los peirosáuridos.
Fuente y foto: Infobae


