El derrumbe económico, la inflación y los recortes de ayuda internacional profundizan la inseguridad alimentaria en Venezuela, afectando especialmente a niños y familias vulnerables.
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Venezuela enfrenta una grave crisis alimentaria que afecta a la mayoría de sus ciudadanos. Según un informe de The Associated Press, el colapso económico, las sanciones internacionales, los recortes de subsidios estatales y la reducción de la ayuda extranjera han hecho que alimentos básicos sean inasequibles para aproximadamente el 80% de la población, que vive en condiciones de pobreza extrema.
El salario mínimo mensual, equivalente a 0,90 dólares, se mantiene sin cambios desde 2022, mientras que el precio de una canasta básica de alimentos supera los 500 dólares, según el Observatorio Venezolano de Finanzas. Familias como la de Alnilys Chirino, que subsiste con 74 dólares mensuales, enfrentan diariamente la difícil decisión entre alimentos y otras necesidades básicas.
La mala nutrición afecta especialmente a los niños, quienes sufren retrasos en el crecimiento, dolores de cabeza y fatiga. La proteína animal es el primer alimento que se elimina de la dieta ante los altos costos, siendo reemplazada por carbohidratos de menor valor nutritivo.
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Los programas de apoyo alimentario, como los comedores escolares y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), han reducido drásticamente su asistencia. Según familias de Falcón, las raciones que antes se distribuían diariamente ahora se limitan a pocos días al mes, dejando a muchas familias sin acceso a comida suficiente.
Ante esta situación, los venezolanos dependen principalmente de tiendas de esquina y mercados públicos locales, acumulando cuentas y visitando los comercios varias veces al día. La inseguridad alimentaria no solo impacta la salud física, sino también genera efectos psicológicos de largo plazo en la población más vulnerable.
El informe destaca que la situación representa un desafío de salud pública y requiere atención inmediata de organismos internacionales y del propio gobierno para evitar consecuencias irreversibles en la infancia y la nutrición de la población.
Fuente y foto: Infobae


