Un equipo internacional encabezado por paleontólogos del CONICET confirmó el hallazgo en la Patagonia argentina de un diminuto dinosaurio carnívoro que medía menos de 70 centímetros y pesaba alrededor de un kilo. El fósil fue encontrado en el paraje La Buitrera, en la provincia de Río Negro, y corresponde a la especie Alnashetri cerropoliciensis, que vivió hace aproximadamente 95 millones de años durante el período Cretácico.
El descubrimiento, presentado en la revista Nature, destaca por el excepcional estado de preservación del esqueleto, superior al de otros restos hallados en la misma zona en 2004. La investigación fue liderada por especialistas argentinos junto a colegas de Estados Unidos, y aporta información clave para comprender la evolución de los alvarezsaurios, un grupo de pequeños dinosaurios terópodos.
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Según explicó el investigador Sebastián Apesteguía, el ejemplar tenía una fisonomía similar a la de una gallina, aunque conservaba rasgos anatómicos propios de grandes depredadores como los tiranosaurios. A diferencia de especies más avanzadas del mismo grupo, que presentan extremidades superiores reducidas y adaptadas a una dieta insectívora, Alnashetri mantenía brazos relativamente largos y robustos, con una mano funcional y dientes típicos de un carnívoro generalista.
Los análisis filogenéticos ubicaron a este dinosaurio en una posición basal dentro de los alvarezsaurios, cuyo origen se remonta a unos 150 millones de años, cuando los continentes aún formaban parte de Pangea. El hallazgo en la Patagonia permitió además reinterpretar fósiles similares conservados en museos del exterior y cubrir un vacío en el registro de Sudamérica para el Cretácico temprano y medio.
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Uno de los aportes más relevantes del estudio es la revisión de la hipótesis sobre la miniaturización del grupo. Durante años se sostuvo que estos dinosaurios redujeron su tamaño como adaptación a una dieta basada en insectos. Sin embargo, el nuevo ejemplar indica que el tamaño pequeño habría sido una característica primitiva del linaje, previa a la especialización alimentaria. El análisis histológico determinó que el individuo tenía al menos cuatro años al morir y estaba cerca de alcanzar la madurez reproductiva.
Fuente: Infobae.


