Un estudio internacional halló rastros de Mycobacterium lepromatosis en restos humanos de hace 900 años en la Patagonia y 1.300 en Canadá. El hallazgo desacredita la idea de que la lepra llegó con los colonizadores europeos.
MIRÁ TAMBIÉN | Despertarse temprano el finde: ¿sacrificio o bienestar?
Una investigación publicada en la revista Science acaba de desmontar uno de los relatos más aceptados sobre la historia de la lepra en América. Científicos del Instituto Pasteur, el CNRS de Francia y la Universidad Estatal de Colorado, junto con investigadores argentinos y comunidades indígenas, detectaron rastros de Mycobacterium lepromatosis —una de las bacterias que causan la lepra— en restos humanos precolombinos hallados en la Patagonia y en Canadá.
Hasta ahora, se pensaba que la lepra —también conocida como el “mal de San Lázaro”— había sido introducida en el continente americano por colonizadores europeos o personas esclavizadas provenientes de África Occidental hace aproximadamente 500 años. Sin embargo, este nuevo estudio demuestra que la enfermedad ya estaba presente en América siglos antes de ese contacto.
Los análisis se basaron en unas 800 muestras de ADN antiguo (aDNA) y casos clínicos modernos. En Argentina, la bacteria fue identificada en los dientes de dos personas que vivieron en la Patagonia hace unos 900 años. En Canadá, el hallazgo corresponde a un individuo que vivió hace unos 1.300 años. Los genomas reconstruidos mostraron una sorprendente cercanía genética, lo que indica que esta forma de lepra ya se había diseminado ampliamente en el continente antes del siglo XV.
MIRÁ TAMBIÉN | «Dept. Q»: el thriller de Netflix que ya es furor
El agente patógeno identificado, Mycobacterium lepromatosis, fue descubierto recién en 2008 y se asocia con formas graves de la enfermedad. Desde entonces, ha sido detectado en humanos, ardillas rojas del Reino Unido, armadillos en América y hasta chimpancés en África, lo que sugiere una diversidad y un reservorio animal aún en gran parte inexplorado.
Los investigadores destacaron que el trabajo se realizó en colaboración con comunidades indígenas, quienes autorizaron el análisis de los restos ancestrales y participaron en la interpretación de los resultados. Este hallazgo no solo reescribe la historia médica del continente, sino que también demuestra el valor del ADN antiguo como herramienta para comprender las enfermedades que marcaron el pasado y que aún hoy afectan a miles de personas en el mundo.
Fuente y foto: DW


