El planeta HD 137010b tiene un tamaño casi igual al de la Tierra y completa su órbita en 355 días, lo que lo convierte en uno de los mejores candidatos para estudiar atmósferas similares a la terrestre fuera del sistema solar.
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Un equipo internacional de astrónomos identificó un exoplaneta notablemente similar a la Tierra que podría marcar un hito en la búsqueda de mundos habitables fuera del sistema solar. Se trata de HD 137010b, un planeta casi del mismo tamaño que nuestro planeta y con un período orbital de 355 días, apenas diez menos que un año terrestre, según un estudio publicado en la revista Astrophysical Journal Letters.
El hallazgo surgió a partir del reanálisis de datos del telescopio espacial Kepler, que operó entre 2009 y 2018 y monitoreó el brillo de más de medio millón de estrellas. En este caso, Kepler había registrado en 2017 una única disminución del brillo de la estrella HD 137010, ubicada a 146 años luz de la Tierra, un evento que pasó desapercibido en su momento por no repetirse en intervalos regulares.
La señal fue recuperada por científicos del proyecto Planet Hunters, una iniciativa de ciencia ciudadana que revisa datos astronómicos en busca de tránsitos planetarios ignorados. El análisis detallado permitió concluir que la caída de brillo solo puede explicarse por el paso de un planeta frente a su estrella.
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Según los cálculos liderados por Alexander Venner, del Instituto Max Planck de Astronomía, el diámetro del planeta es apenas un 6% mayor que el de la Tierra. Sin embargo, la estrella anfitriona es unos 1.000 grados más fría que el Sol, lo que ubica a HD 137010b en el límite exterior de la zona habitable, con temperaturas estimadas similares a las de Marte.
A pesar de ello, los científicos sostienen que el planeta podría albergar condiciones climáticas moderadas si cuenta con una atmósfera rica en dióxido de carbono, capaz de generar un efecto invernadero suficiente para elevar la temperatura superficial. Este tipo de atmósfera, además, podría ser detectable con futuros telescopios espaciales.
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El valor científico de HD 137010b radica en su relativa cercanía a la Tierra, lo que lo convierte en uno de los mejores candidatos conocidos para realizar observaciones atmosféricas detalladas. En ese contexto, los astrónomos podrían buscar compuestos como oxígeno molecular o metano, considerados posibles indicadores de actividad biológica.
Antes de avanzar en esos estudios, será necesario confirmar el descubrimiento mediante la detección de nuevos tránsitos del planeta. De hacerlo, HD 137010b podría transformarse en una pieza clave para comprender cuán comunes son los mundos parecidos a la Tierra en nuestra galaxia.
Fuente y foto: DW


