La MBARI confirma la existencia de Bathydevius caudactylus, una babosa bioluminiscente que habita en las zonas más oscuras del océano y cuenta con una singular estructura corporal y capacidad de movimiento.
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Un equipo de científicos del Monterey Bay Aquarium Research Institute (MBARI) ha confirmado, tras más de 20 años de investigación, la existencia de una nueva y sorprendente especie marina: Bathydevius caudactylus. Esta babosa, que brilla en la oscuridad, habita en la zona de medianoche del océano, una región de total penumbra ubicada a profundidades que alcanzan los 1000 metros. La investigación fue recientemente publicada en la revista científica Deep-Sea Research Part I, dando a conocer los detalles de esta especie bioluminiscente, que posee una gran capucha gelatinosa y una cola en forma de remo.
El equipo de la MBARI catalogó inicialmente a Bathydevius caudactylus como un «molusco misterioso» debido a su estructura única y transparencia. Sin embargo, los estudios han confirmado que se trata de un nudibranquio, un tipo de babosa marina conocida por su adaptabilidad. Esta especie en particular se distingue por sus movimientos ondulatorios que le permiten desplazarse en línea recta, sin desviarse hacia arriba o hacia abajo, y cuenta con una estructura interna visible gracias a su cuerpo translúcido. Los ejemplares estudiados miden entre 56 mm y 145 mm de largo y tienen una cabeza, cuerpo y cola claramente definidos.
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La capacidad de Bathydevius caudactylus para emitir luz azul bioluminiscente asombró a los investigadores. Al estimular suavemente el capuchón de la babosa en el laboratorio, esta responde encendiéndose en puntos brillantes ubicados en su capucha y en los dáctilos de su cola, revelando un comportamiento pocas veces visto en otras especies marinas. Según los especialistas, este mecanismo luminoso podría tener funciones defensivas o de comunicación en su hábitat natural.
Además de su bioluminiscencia, el análisis de los estómagos de 14 ejemplares mostró que se alimenta principalmente de crustáceos, sumando así otra faceta interesante a su comportamiento. Este hallazgo, además de enriquecer el conocimiento sobre la biodiversidad marina, resalta la importancia de seguir explorando las profundidades del océano, donde, según los expertos, aún se esconden numerosas especies por descubrir.
Fuente y foto: Diario Uno


