Un estudio publicado en PNAS identificó huellas químicas de vida microbiana de hasta 3.300 millones de años. El avance duplica la antigüedad a la que es posible rastrear firmas biológicas y abre nuevas perspectivas para buscar vida en Marte y otras lunas del sistema solar.
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Un equipo internacional de científicos identificó algunos de los signos de vida más antiguos de la Tierra en rocas de Sudáfrica, utilizando un innovador método basado en aprendizaje automático capaz de reconocer firmas químicas de organismos vivos. El estudio, publicado este martes 17 de noviembre de 2025 en la revista PNAS, representa un avance significativo para reconstruir los orígenes de la vida en el planeta y para la búsqueda de vida fuera de la Tierra.
Los investigadores analizaron muestras de rocas de aproximadamente 3.300 millones de años, que contienen rastros de vida microbiana originada cuando el planeta tenía solo una cuarta parte de su edad actual. En otras formaciones sudafricanas, hallaron también moléculas asociadas a microbios que realizaban fotosíntesis productora de oxígeno hace 2.500 millones de años, lo que adelanta en más de 800 millones de años la evidencia molecular disponible hasta ahora.
El avance fue posible gracias a un modelo de inteligencia artificial capaz de distinguir con más del 90 % de precisión entre moléculas orgánicas de origen biológico y compuestos generados por procesos no vivos. Según el mineralogista y astrobiólogo Robert Hazen, coautor del estudio, la técnica permite detectar “vestigios de vida antigua a partir de moléculas muy degradadas”, lo que constituye “un cambio de paradigma en la forma de buscar vida primitiva”.
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Hasta ahora, la búsqueda de evidencia temprana de vida dependía mayormente de fósiles, incluidos estromatolitos de hasta 3.500 millones de años hallados en Australia y Sudáfrica. La nueva metodología permite ampliar ese registro, incluso cuando las biomoléculas originales se han descompuesto con el paso del tiempo.
Los resultados también aportan pistas sobre la evolución de los primeros organismos, que podrían haber surgido en fuentes hidrotermales marinas o aguas termales terrestres pocos cientos de millones de años después del origen del planeta. El astrobiólogo Anirudh Prabhu destacó que el trabajo “duplicó la edad en la que podemos identificar signos de vida usando moléculas orgánicas”, extendiendo ese límite desde 1.600 millones hasta 3.300 millones de años.
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El estudio tiene profundas implicancias para la astrobiología, ya que el método podría aplicarse a muestras de otros mundos. Los rovers de la NASA en Marte ya han recolectado rocas en busca de biofirmas, mientras que lunas como Encélado, Titán y Europa figuran entre los destinos prioritarios en la búsqueda de vida. La agencia estadounidense financia la continuación de este proyecto, con el objetivo de aplicar estas técnicas a futuras misiones e incluso a materiales marcianos devueltos a la Tierra.
Hazen anticipó que el equipo está “muy entusiasmado con la posibilidad de usar este método en muestras de Marte”, lo que podría ofrecer un salto cualitativo en la búsqueda de vida extraterrestre.
Fuente y foto: DW


