Los microplásticos se han convertido en una de las principales preocupaciones ambientales a nivel global por su presencia extendida y sus posibles impactos en los ecosistemas y la salud humana. El Licenciado Sebastián Andrade, investigador del CIEMEP–CONICET, explicó que estos contaminantes, presentes también en lagos y ríos de la cordillera, son fragmentos diminutos que se originan a partir de la degradación de plásticos de mayor tamaño y hoy se encuentran en prácticamente todos los ambientes del planeta.
“El plástico se fragmenta primero en piezas grandes y luego en fragmentos cada vez más pequeños, hasta convertirse en micro y nanoplásticos”, detalló Andrade, quien señaló que este proceso puede tardar décadas o incluso siglos. La radiación solar, el oleaje, el pisoteo y la acción bacteriana son algunos de los factores que aceleran esta fragmentación en el ambiente.
Según el investigador, no existen zonas libres de microplásticos. “Hay microplásticos en ambientes acuáticos, terrestres y aéreos, incluso en lugares tan remotos como la Antártida o la estación espacial”, afirmó. Estudios recientes también detectaron estas partículas en aguas consideradas prístinas, como lagos de la cordillera patagónica.
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En el plano ambiental, Andrade advirtió que la fauna se ve especialmente afectada. “Muchos animales confunden el plástico con alimento; lo ingieren, no lo pueden digerir y mueren por inanición”, explicó. En el caso de los fragmentos más pequeños, conocidos como nanoplásticos, existe preocupación por su posible retención en los organismos y su ingreso al torrente sanguíneo.
Respecto al origen de estos contaminantes, el especialista señaló que pueden ser tanto locales como globales. “En los ríos, una de las principales fuentes de microplásticos son las microfibras textiles que se liberan al lavar la ropa en los lavarropas”, indicó, remarcando que estas partículas terminan en cursos de agua y se dispersan con facilidad.
Si bien aún no existe una solución definitiva al problema, Andrade subrayó la importancia de cambiar hábitos cotidianos. “La recomendación principal es reducir el uso de plásticos, optar por bolsas reutilizables y botellas de acero o aluminio”, sostuvo, y agregó que comprender la magnitud del problema es el primer paso para mitigar sus efectos a largo plazo.
Fuente: EQS-


