La segunda jornada de protestas en Bolivia dejó 41 detenidos, mientras partidarios de Evo Morales intentaron sin éxito ingresar a la Plaza de Armas. Las manifestaciones, centradas en La Paz, exigen soluciones a la crisis económica y reflejan tensiones internas en el oficialismo.
Los enfrentamientos entre policías y manifestantes ocurrieron el martes 14 de enero, según informó la Defensoría del Pueblo. Desde el inicio de las protestas el lunes, ya se contabilizan 43 aprehensiones.
Las protestas evidencian la disputa por el liderazgo entre Evo Morales y el presidente Luis Arce, de cara a las elecciones de agosto. Morales, líder cocalero y expresidente, fue inhabilitado por la justicia, aumentando la pugna dentro del oficialismo.
MIRÁ TAMBIÉN: Cuba liberará a 553 presos tras anuncio de EE.UU.
Los manifestantes demandan soluciones al alza de precios de la canasta básica, que cerró 2024 con una inflación acumulada del 9,9%, la más alta en 16 años. También denuncian la escasez de combustibles y divisas, agravada por el agotamiento de las reservas internacionales del país.
Centenares de personas llegaron a La Paz el lunes tras caminar más de 100 kilómetros desde Patacamaya, en una protesta que busca presionar al gobierno para atender las demandas sociales y económicas.
Juan Ledezma, portavoz de la Defensoría del Pueblo, aseguró que los detenidos están en buen estado y se verifican las garantías legales, incluyendo el acceso a abogados, para evitar abusos policiales.
MIRÁ TAMBIÉN: Rusia intensifica los ataques contra infraestructuras ucranianas
La sede del gobierno, ubicada en la Plaza de Armas, permanece fuertemente custodiada para evitar nuevos intentos de ingreso por parte de los manifestantes.
La falta de combustibles y dólares intensifica la presión social. El gobierno ha tenido dificultades para mantener los subsidios a diésel y gasolina, un punto crítico para la economía interna.
Tras la masiva concentración del lunes, los manifestantes comenzaron a dispersarse. El martes por la noche, la zona quedó libre de protestas, aunque los accesos seguían vigilados por efectivos policiales.
Fuente: DW.
Imagen: Claudia Morales/REUTERS.


