Con vuelos de apenas minutos, drones están transformando la logística y la seguridad en el Monte Everest. Una startup nepalí colabora con sherpas para llevar equipo, rescatar escaladores y limpiar basura a más de 6.000 metros de altura.
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En lo alto del mundo, donde el aire escasea y el peligro es constante, una innovación tecnológica podría cambiar para siempre la forma en que se escala el Monte Everest. Desde 2024, drones de carga operados por la startup nepalí Airlift Technology están asistiendo a los sherpas en tareas críticas como transporte de escaleras, cuerdas, cilindros de oxígeno y recolección de basura, en el tramo que une el Campo Base (5.364 m) con el Campamento Uno (6.065 m), sobre la traicionera cascada de hielo de Khumbu.
Milan Pandey, piloto de drones de Airlift, vuela sobre glaciares y torres de hielo guiado por las indicaciones de los sherpas, quienes por décadas han liderado el camino para los alpinistas. Esta alianza entre tecnología y tradición está reduciendo riesgos y tiempos. Lo que antes les tomaba a los sherpas más de seis horas, ahora puede hacerse en siete minutos gracias a los drones.
La tragedia de una avalancha en 2023, donde murieron tres guías de montaña, motivó a Mingma G Sherpa, de la empresa de expediciones Imagine Nepal, a buscar alternativas más seguras. “En China ya se usan drones en otras montañas. Pensé: ¿por qué no aquí?”, comentó.
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Con el apoyo de drones DJI donados por China y la colaboración del municipio de Khumbu, Airlift comenzó las pruebas en abril de 2024. Uno de sus primeros logros fue retirar 1.100 libras (casi 500 kg) de basura del Campamento Uno, en más de 40 vuelos controlados. Para la temporada de 2025, planean transportar equipo antes del inicio de las expediciones y retirar residuos una vez comenzada la escalada.
El ingeniero aeronáutico Raj Bikram, director ejecutivo de Airlift, ya había trabajado con drones en las tareas de rescate tras el terremoto de Nepal en 2015. Hoy, su objetivo es escalar esta tecnología —literalmente— para que los drones sean también parte de las misiones de búsqueda y salvamento en zonas remotas de la montaña.
A pesar de los altos costos —cada dron ronda los US$ 70.000— y las dificultades logísticas por la falta de electricidad en altura, la visión de Airlift apunta a reducir el riesgo para los sherpas, quienes en muchos casos deben repetir el ascenso decenas de veces por temporada.
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Dawa Janzu Sherpa, líder de 28 años de los “médicos de la cascada de hielo”, afirma que esta ayuda ha sido crucial: “Con el mal tiempo que hemos tenido este año no habríamos podido arreglar el sendero a tiempo sin los drones”. Él es el único sostén de su familia y ve en esta innovación una forma de preservar la tradición sin poner en riesgo la vida.
Desde Nueva Zelanda, Caroline Ogle, de Adventure Consultants, y la alpinista estadounidense Lisa Thompson, coinciden en que el uso de drones es parte de la evolución natural del montañismo. “La montaña sigue siendo la montaña. El desafío sigue siendo real”, expresó Thompson, que ha escalado las siete cumbres más altas del mundo.
En una temporada corta como la de abril y mayo, donde cada segundo cuenta, los drones no solo representan eficiencia, sino una herramienta vital para la supervivencia.
Fuente y foto: CNN Español


