El Gobierno de Ecuador desplegó 4.000 efectivos entre policías y militares en Quito para reforzar la seguridad ante el aumento de hechos violentos registrados en las últimas semanas. La medida fue anunciada luego del hallazgo de un cuerpo decapitado y de varias denuncias por desapariciones de personas en distintos sectores de la capital.
El ministro del Interior, John Reimberg, aseguró que la situación «no es crítica», pero afirmó que el Ejecutivo busca evitar que la violencia se agrave. Desde mediados de junio, Quito permanece bajo estado de excepción como parte de las acciones impulsadas por el presidente Daniel Noboa para enfrentar al crimen organizado.
Los efectivos fueron desplegados en zonas de alta circulación, como escuelas, colegios, universidades, centros comerciales y estaciones de metro. Además, durante la noche se realizaron patrullajes en el centro financiero y en los alrededores de instituciones educativas.
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En las últimas semanas, Quito registró ataques armados, homicidios y casos de desapariciones, mientras que en junio la Policía logró desactivar explosivos colocados en una dependencia pública y en un complejo judicial. Según Reimberg, el incremento de la violencia responde a la presión ejercida por las fuerzas de seguridad sobre las organizaciones criminales.
El alcalde de Quito, Pabel Muñoz, advirtió que permitir que el narcotráfico gane terreno en la capital representaría un punto de no retorno para el país. Ecuador enfrenta una escalada de violencia vinculada a bandas dedicadas al narcotráfico, la minería ilegal, el secuestro y la extorsión.
De acuerdo con datos de Insight Crime, Ecuador fue uno de los países más violentos de América Latina en 2025, con una tasa de 51 homicidios por cada 100.000 habitantes, reflejo de una crisis de seguridad que el Gobierno intenta contener mediante operativos militares y policiales.
Fuente: DW.
Imagen: Rodrigo Buendia/AFP/Getty Images.


