La tensión geopolítica en América Latina volvió a escalar tras las advertencias de Estados Unidos sobre el megapuerto peruano de Chancay, desarrollado por la empresa estatal china Cosco Shipping. Washington sostuvo que el “dinero barato chino cuesta soberanía” y advirtió que Perú podría quedar limitado en su capacidad de supervisión sobre la infraestructura.
La reacción de Beijing no tardó en llegar. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China expresó su “fuerte insatisfacción” y calificó las declaraciones estadounidenses como una “fabricación y difamación flagrantes”, defendiendo la legalidad y transparencia del proyecto.
La controversia surge luego de un fallo judicial en Perú que excluyó al puerto privado de Chancay de la supervisión integral del organismo regulador Ositrán, salvo en materia tarifaria. El Gobierno peruano anunció que apelará la decisión, mientras que desde EE. UU. cuestionaron que la medida podría debilitar el control estatal sobre una infraestructura considerada estratégica.
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El puerto, ubicado a 80 kilómetros al norte de Lima, tiene capacidad para movilizar un millón de contenedores anuales. La obra pertenece en un 60 % a Cosco Shipping y en un 40 % a la minera peruana Volcan. El proyecto apunta a convertir a Chancay en el principal centro logístico del comercio marítimo entre China y Sudamérica.
El caso se inscribe en la creciente disputa entre Washington y Beijing por la influencia económica y estratégica en la región, con América Latina como escenario clave de esa competencia global.
Fuente: DW.
Imagen: Kyodo News/IMAGO.


