La medida, impulsada por un grupo de trabajo de la Casa Blanca, apunta principalmente a modelos fabricados en China y responde a preocupaciones sobre seguridad nacional y protección de datos. China calificó la decisión como una forma de proteccionismo.
Estados Unidos dispuso prohibir la importación de robots humanoides fabricados en el extranjero, en una decisión basada en las conclusiones de un grupo de trabajo creado por la Casa Blanca. El organismo determinó que estos dispositivos, en su mayoría producidos en China, podrían representar una amenaza para infraestructuras críticas y para la seguridad de los residentes del país.
Como antecedente, el grupo de trabajo citó el caso del programador francés Sammy Azdoufal, quien reportó haber accedido de manera accidental a los datos de miles de aspiradoras robóticas fabricadas por la empresa china DJI. Pese a la prohibición, el Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional podrían otorgar exenciones en determinados casos.
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La medida incorpora a los «dispositivos robóticos avanzados» —definidos como robots móviles que imitan el desplazamiento de humanos y animales— a la lista de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que ya incluía a ciertos drones y a las empresas chinas Huawei y China Telecom. También se sumaron a esa lista los inversores de corriente fabricados en el exterior, utilizados para convertir la energía de baterías o paneles solares en corriente apta para la red eléctrica. La decisión, anunciada el martes 28 de julio de 2026, alcanza únicamente a los modelos nuevos y no afecta a los dispositivos ya vendidos o autorizados en el país.
China respondió a través de su vocero de Exteriores, Mao Ning, quien acusó a Washington de buscar frenar a sus empresas mediante este tipo de prohibiciones. «El proteccionismo no mejora en absoluto la competitividad estadounidense; solo perjudica los intereses de las empresas y los consumidores estadounidenses», sostuvo el vocero en su habitual conferencia de prensa.
La disputa se enmarca en una serie de restricciones tecnológicas que Estados Unidos viene aplicando contra compañías chinas en los últimos años, en un contexto de tensión comercial entre ambas potencias.
Con información de DW.


