La economía de Estados Unidos registró en junio una deflación mensual del 0,4%, la baja de precios más importante desde abril de 2020, en los primeros meses de la pandemia de coronavirus. El dato estuvo marcado principalmente por la fuerte reducción en los valores internacionales de la energía.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) norteamericano mostró una caída superior a la esperada por los analistas, que proyectaban una baja de apenas 0,1%. La disminución de los combustibles fue el principal factor detrás del resultado, luego del retroceso de los precios energéticos tras el acuerdo de cese al fuego entre Estados Unidos e Irán.
La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía por su mayor volatilidad, también mostró un comportamiento favorable. En junio tuvo una variación mensual neutra, algo que no ocurría desde enero de 2021, mientras que el mercado esperaba un incremento del 0,2%.
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Según analistas de Balanz, el sector energético tuvo la mayor incidencia en la caída del índice, con un retroceso del 5,7% mensual y un aporte negativo de 0,45 puntos. Además, señalaron una marcada desaceleración en los servicios núcleo, que crecieron apenas 0,03% frente a los aumentos registrados en meses anteriores.
El segmento de alimentos fue el único que mostró una aceleración, con una suba mensual del 0,21%, aunque funcionó como un contrapeso menor frente al descenso de la energía y la moderación de otros rubros.
En la comparación interanual, el Departamento de Estadísticas Laborales de Estados Unidos informó que la inflación acumuló un avance del 3,5%, por debajo del 4,2% registrado en mayo y de las previsiones privadas. La inflación subyacente quedó en 2,6% respecto al mismo mes del año anterior.
Fuente: Ámbito Financiero.


