Según un informe de inteligencia de Estados Unidos recientemente desclasificado y publicado hoy, el príncipe heredero de Arabia Saudita aprobó el asesinato del periodista crítico Jamal Khashoggi dentro del consulado saudíta en Estambul, una acusación que fue rechazada por Riad y que puede tensar las relaciones entre los socios estratégicos.
El príncipe Mohamed bin Salmán, heredero del rey Salmán y gobernante de facto del reino, «aprobó una operación para capturar o matar al periodista saudí Jamal Khashoggi», según el informe de hace dos años divulgado por el gobierno del presidente Joe Biden, informó la agencia AFP.
«El Príncipe Heredero consideró a Khashoggi como una amenaza para el Reino y apoyó ampliamente el uso de medidas violentas si era necesario para silenciarlo», dijo el informe, según la agencia Télam.
En octubre de 2018, las autoridades sauditas le dijeron al periodista de 59 años, que vivía en el estado de Virginia, que debía desplazarse al consulado de Estambul para obtener una serie de documentos para casarse con su prometida turca, Hatice Cengiz.
Según las autoridades turcas fue asesinado en la sede diplomática el 2 de octubre por un escuadrón de 15 sauditas que primero lo estrangularon y luego desmembraron su cuerpo. Sus restos nunca fueron encontrados.
Un mes después del asesinato, la CIA concluyó con gran seguridad que el príncipe heredero había ordenado el asesinato.
Sin embargo, el entonces gobierno de Donald Trump, que estaba decidido a mantener un estrecho vínculo con Riad, se negó a responsabilizar públicamente al líder saudita, pese a que pidió que los responsables fueran castigados.
El reporte estadounidense publicado hoy señaló que el escuadrón era comandado por Saud al Qahtani, un cercano exasesor del príncipe saudíta.
Tras divulgarse la desclasificación, el Departamento de Estado respondió anunciando restricciones de visa para 76 individuos sauditas involucrados en amenazar a disidentes en el extranjero.
«Como una cuestión de seguridad para todos dentro de nuestras fronteras, no se debería permitir que los perpetradores que apuntan a los disidentes percibidos en nombre de cualquier gobierno extranjero lleguen a suelo estadounidense», dijo el secretario de Estado, Antony Blinken.
La publicación del informe se produjo un día después de una conversación telefónica entre Biden y el rey Salmán en la que el mandatario remarcó el compromiso para «ayudar a Arabia Saudita a defender su territorio frente a los ataques de grupos aliados con Irán», pero también reafirmó la importancia que su país otorga a los derechos humanos.
Según el resumen del diálogo de la Casa Blanca, que no mencionó que el asesinato del periodista fue parte de la conversación entre ambos líderes, Biden tendrá como interlocutor al monarca y no a su heredero.
Tras desclasificar el informe de inteligencia, el Gobierno estadounidense señaló que no busca una «ruptura» en las relaciones con Arabia Saudita.
«Lo que hemos hecho mediante las acciones que tomamos no es una ruptura de la relación, más bien buscamos recalibrarla para que esté más alineada con nuestros intereses y nuestros valores», indicó Blinken en una rueda de prensa.
La Agencia de Prensa Saudita estatal del reino tampoco mencionó el asesinato de Khashoggi en su informe sobre la llamada, sino que se centró en problemas regionales como Irán y la guerra en curso en Yemen.
Hoy, la cancillería de Arabia Saudita dijo que «rechaza totalmente» el expediente desclasificado por Estados Unidos.
«El gobierno del reino de Arabia Saudita rechaza totalmente la evaluación negativa, falsa e inaceptable del informe relativo a dirigentes del reino y señala que contiene información y conclusiones inexactas», dijo la cancillería en un comunicado.


