La política arancelaria del presidente Donald Trump generó turbulencias en los mercados internacionales y debilitó al dólar, que perdió valor frente a las principales monedas del mundo. En contraste, el euro se fortaleció y alcanzó los 1,18 dólares, su mayor nivel en cuatro años.
Desde enero, la moneda europea subió más de un 11% frente al dólar, impulsada por la búsqueda de refugio por parte de inversores preocupados por la estabilidad de la divisa estadounidense. El euro también ganó terreno frente al yen, la libra, el dólar canadiense y el won surcoreano.
Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, afirmó que este contexto abre una oportunidad para que el euro gane influencia global. “Incluso el papel dominante del dólar ya no es seguro”, sostuvo en un reciente análisis. Aun así, reconoció que una moneda fuerte también puede generar distorsiones.
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Economistas y empresas alertaron sobre los riesgos del repunte europeo. Exportadores como SAP, Adidas y Daimler ya advierten pérdidas en ingresos por el tipo de cambio. Además, un euro caro, combinado con los aranceles de EE.UU., podría debilitar aún más las ventas externas.
El BCE estima una inflación del 1,6% para 2026, por debajo del objetivo del 2%. La apreciación del euro abarata importaciones, lo que enfría los precios internos. Algunos analistas esperan que la entidad vuelva a bajar las tasas si la economía muestra señales de estancamiento.
Aunque el euro cotiza actualmente en torno a 1,17 dólares, algunos especialistas creen que el impulso podría ser pasajero. “Los mercados se adelantaron”, advirtió Valentin Marinov, de Crédit Agricole. Otros ven en este ciclo una ventana estratégica para un euro más global, pero advierten: “Ese protagonismo no se regala, se construye”.
Fuente: TN.


