Leandro Azzolin se convirtió en uno de los primeros preppers de Argentina, dedicando su vida a anticipar emergencias y catástrofes. Desde mochilas listas con raciones, botiquines y herramientas de supervivencia, hasta refugios secretos, Azzolin planifica cada detalle para proteger a su familia y a grupos de personas en situaciones extremas.
Su interés comenzó en 2006 durante una clase universitaria donde un profesor mencionó las profecías mayas. Esa frase encendió su convicción: la fragilidad de la vida cotidiana requería preparación. Hoy, cada miembro de su familia tiene su propia mochila de emergencia y un plan para distintos escenarios, desde apagones hasta crisis económicas o desastres naturales.
MIRÁ TAMBIÉN | Día Mundial del ACV: las 5 señales que pueden salvar una vida
Además de las mochilas, Azzolin mantiene una alacena con alimentos para seis meses y semillas para huertas, asegurando la autosuficiencia. La familia realiza simulacros y rutas de evacuación, mientras que un refugio secreto, capaz de albergar a 150 personas, representa su plan C ante cualquier catástrofe mayor.
El movimiento prepper en Argentina crece lentamente, con cerca de 25.000 personas involucradas según Azzolin. La filosofía se centra en pequeños gestos cotidianos: aprender a encender un fuego, conservar alimentos, manejar la ansiedad y depender lo menos posible de la tecnología. Para él, la clave es la preparación constante y la anticipación al riesgo, no la paranoia.
MIRÁ TAMBIÉN | Hallan una fortaleza en Egipto que reaviva el debate sobre Moisés
La pandemia de COVID-19 reforzó la relevancia del preparacionismo. Azzolin y su familia pudieron aislarse de manera ordenada gracias a sus planes previos, lo que validó su filosofía de vida. Hoy, además de proteger a los suyos, ofrece cursos y asesorías para individuos y empresas que buscan fortalecer su resiliencia ante emergencias.
Fuente: Infobae.


