El buitre orejudo enfrenta un estado crítico debido a la destrucción de su hábitat y al envenenamiento, con poblaciones cada vez más reducidas en África y la península Arábiga.
MIRÁ TAMBIÉN | Tinder enfrenta una crisis financiera y apuesta por la Generación Z para revertirla
En las áridas tierras africanas, un imponente animal volador conocido como el buitre orejudo o Torgos tracheliotos lucha por sobrevivir en medio de un alarmante proceso de extinción. Esta especie, reconocida por su tamaño y presencia, se aleja de las grandes urbanizaciones, prefiriendo sabanas, matorrales y desiertos, donde puede contemplar a sus presas y alimentarse en el momento justo.
Sin embargo, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha declarado al buitre orejudo en peligro de extinción. Antiguamente, el ave sobrevolaba prácticamente todos los países de África, pero hoy su presencia es casi nula en las zonas centrales del continente. Actualmente, las poblaciones más grandes se agrupan en regiones costeras y en la península Arábiga, donde habitan laderas montañosas, sabanas secas y paisajes desérticos.
Las causas de este declive preocupante son varias. Por un lado, la destrucción de su hábitat natural debido a la expansión de las urbanizaciones y la construcción en áreas remotas. Por otro, el envenenamiento, tanto accidental como intencional, ha impactado severamente a las poblaciones de esta especie.
MIRÁ TAMBIÉN | Falleció Beatriz Sarlo, una de las intelectuales más destacadas de Argentina
La pérdida del buitre orejudo no solo representa un golpe a la biodiversidad africana, sino también una amenaza a los ecosistemas naturales, ya que estas aves cumplen un rol crucial como carroñeras, contribuyendo al equilibrio del medio ambiente.
Expertos insisten en la necesidad de políticas de conservación que protejan su hábitat y prevengan acciones humanas que aceleran su desaparición. El futuro del buitre orejudo depende ahora de la acción inmediata para evitar que esta majestuosa especie desaparezca por completo.
Fuente y foto: Billiken


