Bajo el oriente de la Antártida, una extraña concentración de masa detectada por satélites en 2006 despertó el interés de la comunidad científica. Se trata de una anomalía gravitacional que podría indicar la presencia de un gigantesco cráter oculto bajo el hielo.
La estructura, conocida como el Cráter de la Tierra de Wilkes, tendría unos 500 kilómetros de diámetro. Se estima que su origen podría estar en el impacto de un meteorito de 48 kilómetros que habría liberado una energía descomunal, el doble que el cráter de Chicxulub, en México.
Aunque fue observada por primera vez en los años 60, los estudios por satélite confirmaron su forma circular. La zona, congelada desde hace 34 millones de años, impide exploraciones más profundas y mantiene viva la incógnita.
La hipótesis más aceptada es que se trata de un cráter de impacto, aunque también se barajan otras teorías, como actividad volcánica o erosión. Los científicos estiman que se formó hace 250 millones de años, cuando la Antártida formaba parte de Gondwana y tenía un clima cálido y húmedo.
Ese período coincide con la Gran Mortandad, una extinción masiva que eliminó al 81% de las especies marinas. Algunos investigadores creen que el impacto en Wilkes pudo haber contribuido al evento, junto con la intensa actividad volcánica de la época.
Hoy no hay planes concretos para perforar el hielo y estudiar el cráter de forma directa. Las condiciones extremas y los costos elevados hacen que, por ahora, las investigaciones se limiten a imágenes satelitales, radares y gravimetría.
Fuente: Wired.
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