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El equipo de Claudio Úbeda afrontará un tramo inicial cargado de partidos entre el torneo local y la Copa Argentina antes de volver a competir en la máxima competencia continental, con poco margen para el descanso.
Boca Juniors ya conoce el exigente escenario que tendrá por delante desde el inicio del Torneo Apertura hasta su regreso a la Copa Libertadores. El boleto continental asegurado por el regular 2025 no traerá alivio inmediato, ya que el equipo de Claudio Úbeda deberá sostener rendimiento y regularidad en un calendario sin respiro.
El Xeneize debutará en la Copa Libertadores durante la primera quincena de abril, pero lo hará con un importante desgaste previo. Para ese momento, habrá disputado trece partidos oficiales entre el torneo local y la Copa Argentina, una carga que obligará a una cuidadosa gestión física del plantel.
Antes del estreno internacional, Boca completará doce fechas del Apertura y los 32avos de final de la Copa Argentina. De esta manera, cuando comience la fase de grupos del certamen continental, el conjunto azul y oro ya habrá recorrido buena parte del camino en el ámbito doméstico.
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La planificación no solo apunta a sumar puntos, sino también a lograr una buena posición en la Zona A. Clasificar entre los primeros con antelación permitiría afrontar el tramo final de la fase inicial del Apertura con mayor tranquilidad y margen de maniobra.
En este contexto, la profundidad del plantel y las decisiones tácticas del cuerpo técnico serán claves para sostener la competitividad en frentes simultáneos, con partidos exigentes y viajes que pondrán a prueba la regularidad del equipo.
Entre fines de enero y marzo, Boca enfrentará una seguidilla de compromisos ante rivales como Estudiantes, Vélez, Racing, San Lorenzo y Talleres, además de su cruce por Copa Argentina, en una agenda que marcará el rumbo del semestre.
Fuente: TyC Sports.


