Paulo Dybala sorprendió al revelar que abandonó un hábito de toda la vida antes de casarse con Oriana Sabatini. El futbolista confesó que dejó de comerse las uñas, una costumbre ligada a la ansiedad, como parte de un compromiso personal previo a dar el “sí”.
La revelación surgió durante una charla distendida con Agustín Creevy, donde el actual jugador de la AS Roma habló sin filtros sobre ese cambio. “Yo me comía las uñas a morir”, admitió, al recordar que fue una advertencia la que lo hizo reaccionar: si seguía con ese hábito, no podrían casarse.
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Lejos de tomarlo como un comentario menor, Dybala explicó que lo internalizó. “Esto lo hice por mi mujer”, afirmó. Según contó, el punto de inflexión fue el día que decidió proponerle matrimonio. Pensó en las fotos y en la importancia simbólica del momento, y entendió que no quería llegar al altar con las manos descuidadas.
El delantero reconoció que la ansiedad, sobre todo en contextos futbolísticos como partidos o situaciones de tensión, potenciaba la conducta. Sin embargo, aseguró que no utilizó métodos externos ni esmaltes especiales: el cambio fue puramente mental. “Nunca más, nada. Mental”, remarcó.
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La confesión dejó ver un costado más íntimo del campeón del mundo, donde el control emocional y la vida personal se entrelazan. Un gesto pequeño en apariencia, pero significativo en su historia: transformar un hábito arraigado en una promesa cumplida antes de comenzar una nueva etapa junto a Sabatini.
Fuente: Infobae.


