Mediante una carta abierta, la escritora e investigadora superior del CONICET, Maristella Svampa; y el Abogado Ambientalista, Enrique Viale; respondieron a expresiones del Ministro de Ambiente, Eduardo Arziani, quien en una entrevista reciente los citó “maliciosamente” utilizando “de modo inexacto el concepto de ‘extractivismo sensato’, que nosotros retomamos del investigador Eduardo Gudynas”.
De esta forma, cuestionaron las expresiones del funcionario provincial que utilizó estas palabras para defender el proyecto de Zonificación con el que se busca habilitar la megaminería en Chubut.
Si bien Svampa y Viale reconocieron que “no nos sorprende –ya que- es evidente que frente a la falta de licencia social y las crecientes movilizaciones, en su desesperación, el Gobierno pretende engañar a la población tergiversando información y falseando argumentos”.
Esto, repasaron, ya “sucedió recientemente con la investigación del geógrafo Guillerno Velázquez (CONICET) y ahora con nosotros”.
Escándalo: desvirtuaron un informe del Conicet para argumentar la Zonificación
Explicaron así que “el concepto de ‘extractivismo sensato’ sólo puede darse en un contexto de transición socioecológica, jamás de avance de la frontera extractivista como está ocurriendo en estos días en Chubut con la nueva embestida de la megaminería”.

Además, explicaron que “la megaminería jamás podrá ser ‘extractivismo sensato’ –ya que- se diferencia de la minería tradicional fundamentalmente en su (enorme) escala y en su modalidad de explotación, lo que la hace inherentemente contaminante, insostenible e imposible de controlar”, sentenciaron.
Sobre estos puntos, repasaron que a medida que la megaminería avanza sobre los territorios “entra en competencia con otras actividades por la utilización del agua, la tierra, energía y otros recursos”.
“Para extraer los minerales diseminados en grandes extensiones de territorio –la megaminería- se realiza a cielo abierto, con el uso de colosales cantidades de energía, explosivos, agua y sustancias extremadamente tóxicas para separar la roca del mineral”, repasaron.

Un ejemplo de esto es “el emprendimiento minero Pascua Lama (San Juan) que removerá rocas por 1.806 millones de toneladas en todo su proceso extractivo –o- La Alumbrera (Catamarca) que tiene autorizado el empleo de más de 86 millones de litros de agua por día, mucho más que el consumo total de la Provincia y en materia eléctrica representa el 85% del consumo total de Catamarca”.
En materia de explosivos, “también los datos son espeluznantes: sólo en Pascua Lama se arrojarán durante el proceso extractivo la friolera de 493.500 toneladas, casi la mitad de los lanzados en la Segunda Guerra Mundial”, cuantificaron.
“Los tres principales proyectos mineros de nuestro país (La Alumbrera, Pascua Lama y Agua Rica) concentrarían un nivel de consumo energético (subsidiado) de 395 MW, lo que supera la producción de la central nuclear de Atucha (375 MW)”, sentenciaron.
En este sentido, Svampa y Viale sostuvieron que “no existe en el mundo ninguna región que haya logrado desarrollo socioeconómico con la gran minería (por el contrario)”.
Desde lo económico, “la minería metalífera representa menos del 0,045% de la población económicamente activa (PEA) de la Argentina. Incluso en Perú, país minero, la minería ocupa el 2% de la PEA, contra el 23% agricultura, el 16% comercio y 10% manufactura”, repasaron.
Sobre el final, señalaron “después de más de 20 años de explotación de La Alumbrera, el paisaje socioeconómico de Catamarca es desolador”.
“Los índices industriales y construcción cayeron y la pobreza es de los más altos nacionales y con la mayor cantidad de población asistida por planes sociales. En Catamarca, con 25 años de megaminería, el 67% de su población económicamente activa tuvo que recurrir al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y el 50% en San Juan”, sentenciaron.
“Las regalías mineras en San Juan generan menos del 1% del presupuesto provincial. Las regalías del proyecto minero Navidad solo alcanzaría para pagar el 1,6% de los sueldos públicos de Chubut”, añadieron.
Concluyeron recordando que “en todas las partes del mundo: donde hay megaminería hay conflicto social y ambiental y saqueo económico”.


