El Gobierno admitió que el aumento de las tasas de interés tendrá un efecto directo sobre la actividad económica y se alista para lanzar una nueva operación de deuda en pesos, con el objetivo de cubrir casi 14 billones. La licitación pondrá a prueba la capacidad del Estado para definir tasas y manejar la cantidad de pesos en circulación.
Durante su discurso en la Bolsa de Comercio de Rosario, el presidente Javier Milei explicó que la política monetaria actual busca desinflación, aunque reconoce que el costo financiero genera volatilidad. “Claro, la consecuencia es que hay menos dinero en el mercado, entonces el financiamiento será más caro. ¿Se va a desacelerar la actividad? Claro, obvio”, sostuvo el mandatario.
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Expertos privados señalan que la suba de tasas impacta de manera diferenciada por sector. Según la consultora Invecq, la actividad industrial cayó 1,4%, la construcción retrocedió 0,4%, la producción automotriz descendió 5,3% y la molienda de soja bajó 7,2%. Solo algunos rubros, como cemento, petróleo y acero, registraron incrementos modestos.
El endurecimiento de la política monetaria también afecta al sistema financiero. Los bancos enfrentan mayores costos al renovar préstamos pactados a tasas menores, lo que puede encarecer los créditos nuevos y provocar un racionamiento de crédito. Esto, a su vez, presiona los márgenes de las empresas y limita la liquidez disponible para capital de trabajo.
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Según Milei, mantener las tasas altas busca contener la volatilidad cambiaria en un año electoral y evitar un “escenario tipo fin del mundo” planteado por la oposición. Tras las elecciones, se prevé un reacomodamiento en la relación tasa-dólar, con posibles bajas de tasas y un tipo de cambio más alto que alivie la actividad económica hacia fin de año.
Fuente: Infobae.


