El hongo Aspergillus flavus, tristemente célebre por haber sido vinculado con las misteriosas muertes de arqueólogos que exploraron la tumba de Tutankamón, hoy vuelve a ser noticia por motivos radicalmente distintos. Investigadores identificaron que este mismo microorganismo produce compuestos capaces de destruir células de leucemia, lo que abre un nuevo frente en la búsqueda de tratamientos efectivos contra el cáncer.
Las muertes de varios científicos en la década de 1920 tras ingresar a la tumba del faraón egipcio, y casos similares en los años 70 en Polonia, avivaron leyendas sobre una “maldición de las momias”. Décadas después, se demostró que las infecciones pulmonares graves provocadas por esporas del Aspergillus flavus estaban detrás de esas tragedias. Lo que fue una amenaza mortal podría convertirse, ahora, en una esperanza terapéutica.
MIRÁ TAMBIÉN | Inflammaging: la clave para vivir más y mejor
En un estudio publicado por Nature Chemical Biology, los científicos descubrieron que el hongo contiene moléculas llamadas RiPPs que pueden atacar específicamente células de leucemia. Estas “mini proteínas”, rebautizadas como asperigimycins, poseen una estructura molecular de anillos entrelazados que interfieren con el proceso de división celular, provocando la muerte de las células malignas sin afectar otros tejidos.
Aunque los resultados iniciales son prometedores, los especialistas advierten que el camino hacia su uso clínico será largo. Se necesitan años de investigación, ensayos preclínicos y múltiples fases de pruebas en humanos para garantizar seguridad y eficacia. Además, producir el compuesto a gran escala será un desafío logístico y económico, por lo que ya se analizan alternativas de síntesis artificial.
MIRÁ TAMBIÉN | Arqueólogos enfrentan una carrera para salvar un barco del siglo XVII
La historia de la medicina está llena de paradojas como esta: del veneno a la cura. Tal como sucedió con la penicilina, descubierta en un moho, el Aspergillus flavus podría marcar una nueva era en los tratamientos oncológicos. Mientras tanto, el hallazgo renueva la esperanza para miles de pacientes que enfrentan formas agresivas de leucemia y aguardan nuevas opciones terapéuticas.
Fuente: Infobae.


