El ciclón, que llegó con más fuerza de la prevista, dejó a Puerto San Carlos sin luz y con riesgo de inundaciones. Casi 7.000 efectivos fueron desplegados y la alerta se extendió a Sonora.
El huracán Polo tocó tierra en Baja California Sur, en el noroeste de México, con una intensidad que superó los pronósticos iniciales. Aunque en un principio se preveía que llegara como categoría 1, el reporte meteorológico lo ubicó finalmente en el límite entre las categorías 2 y 3 de la escala Saffir-Simpson, que llega hasta 5.
Se trata del primer huracán de la temporada que impacta en ese estado, una de las zonas del país más expuestas a los ciclones tropicales. Este año, además, se esperan fenómenos más intensos por la influencia de El Niño. Polo mostró un comportamiento errático, con cambios repentinos de intensidad, según indicaron los reportes.
Antes de llegar a la península, el ciclón afectó con lluvias intensas y fuerte oleaje al estado de Jalisco, donde dejó al menos dos muertos y tres desaparecidos. El ojo del huracán pasó al sur de Las Barrancas, a unos 180 kilómetros de Puerto San Carlos, y la alerta por huracanes se extendió a Sonora, en el México continental.
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En Puerto San Carlos, un equipo de la agencia AFP reportó que el viento se intensificó a medida que Polo se acercaba, doblando las palmeras. El servicio eléctrico se cortó poco después y, con la noche, el pueblo quedó a oscuras. La crecida del mar rompió varios tramos de una barrera de arena que servía de contención, y las autoridades prevén inundaciones en esta localidad de unos 6.000 habitantes que vive principalmente del turismo.
Las reacciones de los vecinos fueron dispares. Algunos se refugiaron en un albergue instalado en la escuela secundaria, otros evacuaron el pueblo y unos pocos se negaron a dejar sus casas. Salvador Palma, que rechazó trasladarse a un refugio, aseguró que nunca le pasó nada en anteriores huracanes: «Confío en Dios». La Marina no está autorizada a forzar evacuaciones, por lo que cerca de media docena de familias permaneció en una colonia de pescadores a la orilla del mar.
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María Palomino, en cambio, pasó la noche en una colchoneta en el piso de la secundaria, el principal refugio. Dijo estar nerviosa, pero tranquila por la compañía de gente conocida. Otros pobladores, como Juan Manuel Sarabia, de 53 años, reforzaron las fachadas de sus casas con tablones y listones de madera para proteger a su familia y su propiedad.
Las fuerzas militares desplegaron casi 7.000 efectivos en Baja California Sur, donde se suspendieron las clases y el trabajo presencial de los empleados públicos. Tampoco hay actividad marítima ni acceso a las playas. Antes de la orden de resguardo, la Marina se encontró con cables, señales y árboles caídos.
Mientras tanto, los meteorólogos siguen de cerca a Rachel, una tormenta tropical con potencial de fortalecerse, que también se estima terminará en la misma península.
Con información de DW.


