En las profundidades de los bosques del norte argentino, oculto cerca de ríos y lagunas, emerge el tapir amazónico, el mamífero terrestre más grande de Sudamérica. Con 2,5 metros de longitud y 300 kilogramos, este gigante, también conocido como «Tapirus terrestris», ha sido honrado como monumento natural en cuatro provincias.
El tapir amazónico no conoce límites, explorando las tierras del Amazonas y más allá. A pesar de su imponente tamaño, sorprende con su velocidad entre troncos y habilidades acuáticas. Salta, Chaco, Formosa, Misiones y Jujuy albergan estos tesoros naturales, protegiéndolos con monumentos que simbolizan la riqueza de la biodiversidad.
Sin embargo, la historia de estos majestuosos animales ha enfrentado desafíos. En Salta, Misiones, Chaco y Formosa, se han erigido monumentos y decretos para proteger al tapir amazónico, cuya presencia se vio amenazada. La caza y la pérdida de hábitat han llevado a la vulnerabilidad de este gigante, catalogado como «vulnerable» por la UICN.
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A pesar de su pelaje oscuro y sus rayas blancas, el tapir amazónico, un nadador experto y territorial, enfrenta su mayor amenaza: los humanos. La UICN destaca su vulnerabilidad desde 1970, instando a la conciencia y protección. La pérdida del tapir amazónico sería un golpe devastador para la biodiversidad sudamericana.
Fuente: 26Planeta


