Este martes una unidad de Transportes el Ñandú recorrió las comunas de la meseta con sólo los dos choferes y algunas encomiendas. Si de por sí, viajar con la mitad de la capacidad de las unidades provoca pérdidas en las empresas, hacerlo vacío es obviamente mucho peor.
Pero el espíritu de Marilyn y Nelson, el matrimonio dueño del único servicio del transporte al interior, sigue infranqueable a pesar de los efectos devastadores de la pandemia.
“Tenemos diez micros y ocho empleados, sosteniendo la situación como se puede, todo a fuerza de pulmón, trabajar, trabajar y trabajar, tuvimos ayuda de Nación dos meses con el ATP para pagar los sueldos, aunque todavía no pudimos pagar los aguinaldos”, contó Marilyn en diálogo con Radio 3.
“Hoy con todas las expectativas pensábamos que íbamos a llevar pasajeros, pero así como hay dificultades con los bancos, también las hay con los pasajes. En el interior no hay internet la mayoría de las veces y la gente tampoco maneja la tecnología como en la ciudad y entonces se dificulta para sacar los permisos de circulación”, señaló la dueña de “El Ñandú”.
“Aprovechamos para comunicar que los permisos para que pueden venir con nosotros desde el interior a Trelew o Madryn lo pueden tramitar en cada comuna, que están autorizadas a otorgar los permisos de circulación”, reveló.
“Pero de Trelew al interior deberán ingresar a la página del Ministerio del Gobierno, aunque algunos los pidieron el viernes para viajar hoy y no se los autorizaron todavía. Y nosotros no podemos vender los pasajes si no nos presentan el permiso de circulación”, lamentó.
“Tuvimos cuatro meses sin trabajar e imagínate que cuando uno lo autorizan está deseoso de poder empezar. No perdemos la fe y la esperanza de que esto va a ir mejorando, porque la gente de la meseta también debe tener sus miedos lógicos, esperamos que en una semana, en un mes, la situación mejore”, se esperanzó.
“Sólo podemos transportar el 50 por ciento de las 45 butacas y no logramos cubrir los gastos, el combustible ya significa una parte importante; para un colectivo cuesta entre 12 mil y 15 mil pesos, si uno se pone a hacer números convendría más que estén parados, pero es un servicio que pronto cumplirá 29 años y la gente lo necesita. Vamos y venimos como se puede, pero vamos y volvemos. La gente no tiene otra manera de recibir de sus cosas o de viajar”, resumió Marilyn.


