Robert Prevost vivió casi 40 años en Perú, donde ganó el respeto del pueblo y de la Iglesia.
El papa León XIV, antes conocido como Robert Prevost, dejó una huella profunda en Perú, país donde vivió durante más de tres décadas. Allí, incluso los obispos lo llamaban “el Santo del Norte” por su cercanía con la gente y su trabajo con los más vulnerables.
Prevost nació en Chicago, llegó a Perú en 1985 como misionero y se quedó hasta 2023. Fue obispo en Chiclayo y dirigió el seminario agustino en Trujillo. Lo recuerdan por vivir con austeridad y recorrer zonas rurales para escuchar a los más pobres.
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Durante la visita del papa Francisco en 2018, acampó con fieles durante una vigilia. Y días antes de su partida definitiva, entró a una zona inundada con botas de goma para ayudar a damnificados y alertar sobre la crisis climática.
Desde Roma, Prevost promovió reformas, como incluir mujeres en decisiones clave sobre obispos. En 2025 fue elevado al máximo rango de cardenal antes de convertirse en papa.
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En Chiclayo, lo recuerdan como un cura de calle, que ayudaba a migrantes venezolanos y manejaba su propio auto. “No esperaba a los fieles, iba a buscarlos”, dicen vecinos.
También se enfrentó al poder político: pidió a Fujimori que se disculpe con las víctimas y defendió el derecho a protestar en plena crisis. Para muchos, es el heredero natural del estilo de Francisco.
Fuente: TN.
Foto: AFP/Ernesto Benavides.


